
¿Qué puede ser real?
Invitando al tacto. En cada superficie, mis creaciones fusionan el arte y el diseño con la tecnología para crear una experiencia sensorial.
Soy una artista que busca conectar con realidades más allá de lo visible.
Creo materia para despertar energía.
Mi arte es una necesidad, una forma de canalizar otras formas de conciencia.
Su objetivo es habitar otros sentidos, otras dimensiones.
Quiero que el espectador perciba el mundo de manera diferente, que vaya más allá de lo tridimensional, que se sienta desconcertado.
Integrar es materializar.
Nunca me pregunto si lo haré, solo cómo. Después de todo, ¿qué puede ser real?
Libertad para crear.
Salir del mundo de las ideas y entrar en el mundo de la realidad.
Exponer mi búsqueda interior para que otros puedan acceder a ella y disfrutarla.
Crear momentos de conexión, espacios donde las personas se sientan inspiradas, descubran nuevos vínculos y despierten su curiosidad.
Creo para jugar, para comunicarme y para invitar a otros a nuevas formas de pensar: nuevas mentes, nuevos mundos, nuevos escenarios.
Para mí, el arte es una forma de sanación, un medio para convertirme y ser consciente. Me da un sentido de pertenencia.
La sensación del tacto es fundamental en mi trabajo. Cuando conecto a través del tacto, me siento presente y viva, y esa es la sensación que pretendo evocar en quienes interactúan con mi obra.
Creo para espectadores activos, invitándolos a interactuar y dar vida a mis creaciones.
El arte expresa mi identidad y deja un rastro de mí, incluso en mi ausencia. Combina arte y diseño y se guía por la tecnología y la sostenibilidad. El arte es mi lenguaje, de mí para ti.
Delfina.