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EL OJO QUE DISTRAE

Exposición individual / Galería de Arte Biga, Buenos Aires, marzo de 2025

El ojo que distrae

"El arte no busca representar el mundo, sino abrirnos a nuevas formas de verlo y experimentarlo."

— Gilles Deleuze

 

En una realidad sobresaturada de estímulos visuales, donde la mirada se desliza sin pausa, la obra de Delfina se alza como un umbral: sus piezas no pretenden ser meros objetos de contemplación, sino detonantes de experiencias sensoriales, dispositivos que nos transporten más allá de lo aparente, más allá de lo superficial.

 

Lucio Fontana, con sus famosos cortes sobre el lienzo, rompió la bidimensionalidad de la pintura para revelar un espacio infinito, una dimensión oculta que trasciende la materia. De igual manera, Delfina explora las posibilidades de la percepción como un campo expandido, donde el ojo deja de ser el único mediador de la experiencia estética. Sus obras, concebidas mediante procesos híbridos entre el escaneo y la impresión 3D, rompen con la noción tradicional de forma, proponiendo un encuentro táctil que resuena con la idea de Fontana: la obra de arte no se limita a su superficie, sino que se proyecta hacia un reino ilimitado.

 

La mirada distrae en su insistencia por captar lo inmediato; se desliza sobre la imagen sin ahondar en ella. Delfina subvierte esta dinámica: su práctica invita a la pausa, al contacto y a una percepción que involucra el cuerpo. Su obra no impone una lectura única ni busca respuestas inmediatas; más bien, abre un territorio de incertidumbre donde el tacto se convierte en una forma de conocimiento y la interacción en un proceso de construcción de significado. Deleuze nos enseñó que la imagen no es un reflejo del mundo, sino una vibración que nos conmueve, nos descentra y nos obliga a volver a mirar. En ese mismo gesto, Delfina nos lleva a recorrer la obra, a descubrir qué hay más allá del impacto visual inicial, a comprender que la percepción no es un acto pasivo, sino una exploración sin límites.

 

Ver no es solo mirar. Es recorrer la imagen, dejar que la experiencia estética nos sacuda. Delfina nos llama a ese paso: a abandonar la representación para encontrar, sin una mirada que nos distraiga, nuevas maneras de sentir el mundo.

 

—Silvina Amighini

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